"Un equipo bien llevado
no es una batalla de egos.
Por supuesto que habrá conflictos, pero estas energías
se convierten en fuerzas creativas.
Es un asunto de actitudes.
No hay nada que perder ni ganar , en lo personal, en un
trabajo de grupo..."
John Heider, El Tao de los líderes. |
Management
Trabajo en equipo:
descubriendo el talento colectivo
Por Abel Cortese (*)
Todos sabemos que hoy el
trabajo en equipo es valorado como una de las claves del éxito de las empresas. Y esto es
así porque en ninguna empresa puede prescindirse del trabajo grupal, y la efectividad de
la organización descansa, entonces, en la efectividad del trabajo en equipo.
Un equipo es un conjunto de
personas que se necesitan mutuamente para actuar. Todos los equipos son grupos, pero no
todos los grupos son equipos. La noción de equipo implica el aprovechamiento del talento
colectivo, producido por cada persona en su interactuación con las demás.
Hay un clásico dicho de
los enamorados: Te amo por lo que soy cuando
estoy contigo. Ahí, en esa pequeña perla romántica, hay una definición
funcional de capacitación.
Cuando un equipo logra
mayor alineamiento, surge una dirección común y las energías individuales se armonizan.
Hay menos desperdicio de energía. Surge una resonancia o sinergia, algo así como la luz
coherente de un rayo láser en contraste con la luz incoherente y dispersa de
una bombita.
Un buen ejemplo es un
conjunto musical, en el cual, lo que realmente importa, es que los músicos sepan TOCAR
JUNTOS.
Los equipos deben aprender a explotar el
potencial de muchas mentes para ser más inteligentes que una mente sola. Tal sentimiento
puede formularse con una frase como: Ninguno
de nosotros es más inteligente que todos nosotros. Y el espíritu del equipo al
enfrentar cada cuestión o desafío es: Todos
nosotros contra el problema, y no los unos contra los otros.
La relación de un
verdadero equipo es una relación completa. Y una relación completa requiere un pacto...
una relación de pacto descansa sobre un compromiso compartido con ideas, problemas,
valores, metas y procesos de administración... Los pactos reflejan unidad, gracia y
equilibrio.
El
estímulo y las motivaciones
El estímulo y las
motivaciones son las dos grandes alas de todo trabajo en equipo. Estimular es excitar,
incitar, mover con viveza a la realización de algo, o acelerar una actividad, operación
o función.
El estímulo no es un apoyo
blando y dulce. Es una intervención auténtica en la vida de alguien. El estímulo, en un
equipo, debe fluir en cuatro direcciones: hacia arriba, hacia abajo, a lo ancho y hacia
adentro.
En relación con esta
última dirección (hacia adentro) es donde se revela la importancia de la motivación.
Motivar es dar causa o motivo para algo. El término motivo proviene del latín motivus, de motum,
supino de motere, que significa mover. O sea,
un motivo es lo que mueve o tiene virtud para mover. El motivo moviliza hacia la acción.
Un motivo precipita la acción. Es obvio que se necesita un motivo para hacer cualquier
cosa bien.
Las principales
motivaciones en un trabajo en equipo son similares a las motivaciones individuales, a
saber: el deseo de seguridad, el de una oportunidad (económica) y el ver reconocidos los
méritos propios.
La diferencia entre el
plano individual y el cooperativo estriba en que, en este último contexto, estas
motivaciones se vuelven efectivas cuando se mantienen en perfecto equilibrio psicológico
con la comprensión de que el buen funcionamiento del equipo garantiza los deseos o
motivaciones personales de cada miembro.
La
sinergia: el concepto más potente del trabajo en equipo
El término sinergia,
muy utilizado en medicina, representa el efecto adicional que dos órganos producen al
trabajar asociados. Este fenómeno permite que haya la mayor unión de fuerzas en la
solución de cada problema. Por lo tanto, la sinergia es la suma de energías individuales
que se multiplica progresivamente, reflejándose sobre la totalidad del grupo.
La valoración de las diferencias
(mentales, emocionales, psicológicas) es la esencia de la sinergia. Y la clave para
valorar esas diferencias consiste en comprender que todas las personas ven el mundo no
como es, sino como son ellas mismas.
Abel Cortese
es especialista en
Inteligencia Emocional, y autor de una Enciclopedia de Desarrollo Personal
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